jueves, 6 de octubre de 2016

Si un día se abrieran todas las verjas


Las filosofías hindú y budista afirman que la permanencia y la seguridad son ilusorias. Tales ilusiones atraen a las mentes codiciosas; la atracción fomenta el deseo; los deseos dan pie a los apegos; y los apegos al sufrimiento. Nos apegamos a las cosas, incluso a las cosas malas, tal como Ann se apegaba a su sofocante empleo. Preferimos lo malo conocido a lo malo por conocer. Es un consuelo que nos envenena lentamente, pero nos acostumbramos tan pronto que ni siquiera notamos su sabor. Tras largos períodos de no conocer otra cosa, los prisioneros terminan temiendo el mundo que hay más allá de sus celdas. Si un día se abrieran todas las verjas, muchos permanecerían donde están. 

Más Platón y menos Prozac, Lou Marinoff

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