lunes, 26 de octubre de 2009

Por cierto, quiero siempre que tu quieras


Y ella que siempre había sido demasiado crédula, que no le gustaba el frío y nunca tomaba medicinas, una mañana gris de otoño, cuando aún no había llegado nadie a la oficina, encontró una nota escrita con boli azul en el cajón de su mesa.
Le proponía la formúla para volver a sonreír... ¿Cómo negarse?

"Por cierto, quiero siempre que tu quieras, casa y más casa,
y edredón y sofá y ducha y cocina y prepararnos cenas y comidas,
y disfrutarlas en ropa de andar por casa,
y quiero paseos y cine y museos,
y más paseos y darnos besos dentro del coche,
y quiero otoño, invierno, primavera y verano,
quiero frío y lluvia y calor para juntar nuestros cuerpos y quedarnos pegadas,
y quiero que te apetezca todo lo que quiero, porque lo quiero compartir contigo, porque sino no tiene sentido......"



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