miércoles, 23 de noviembre de 2011

Esas mujeres perdidas en los cambios de rumbo


"Pienso en todas esas mujeres perdidas, en los cambios de rumbo. La sonrisa perfecta de Ana. Los rizos de Elena. El ombligo de Marta. De no haber roto con Ana jamás hubiera conocido a Elena. Ni a Marta. Ni siquiera al hombre que ahora soy. Mis manías. Los pijamas de Elena. Las caderas de Marta. Las ganas de Ana. Pero Marta es la suma de Elena y de Ana. A partir del segundo amor todos son vicios, comparativas, collages. Mi ideal es el rostro de Ana, con los ojos de Elena, con las tetas de Marta, con la inocencia de Ana, con los orgasmos de Elena, con el sentido del humor de Marta.

Yo me amoldé a ellas y ellas, supongo, también a mí. Fui yo mismo con las tres, pero un distinto yo con cada una. El amor es soluble, polimórfico. Nadie teme perder su propia personalidad: la compartes, la regalas. Te disfrazas de esponja. Sin embargo, hay algo en mi interior que no varía: tarde o temprano acabo quemando ese amor con la chispa del siguiente. No puedo evitar querer vivir otras vidas, nuevas Beatrices, Rebecas, Paulas o estériles Estheres. No puedo evitar creer que aún no me conozco porque aún me quedan mujeres, matices, matrices, vientres por conocer.

Ahora no tengo a Ana, ni a Elena, ni a Marta. Las tres comparten sus nuevas vidas con nuevos amores únicos, todos lo son. Y las tres serán tan felices como lo fui yo con ellas, con las tres. Una felicidad distinta, no hay dos iguales."


Extracto del post Quemar un amor con la chispa del siguiente de @simpulso, mi taxista poeta favorito.

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