miércoles, 5 de diciembre de 2012

No sea orgullosa y estrechémonos otra vez las manos



“Será vanidad o misterioso presentimiento, pero siempre he pensado que la serpiente ondularía mejor si yo la acariciara. No sea orgullosa y estrechémonos otra vez las manos fuertemente y déjeme que me acerque bien a usted, que la haga crujir apretándola contra mi cuerpo y que ponga al fin en su boca, largo, culpable, inextinguible, el primer beso que siempre nos hemos ofrecido.”

Carta de Manuel Ugarte a Delmira Agustini

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